Signos que estás incompatibles

- Acuario: Sagitario te aporta lo que te falta en algunos aspectos de tu forma de ser y tú le haces espabilar mucho también. Aunque, a la vez, hay veces que no os aguantáis y si no sabéis llevar eso con frialdad y madurez, os podréis convertir en signos completamente incompatibles. Estos signos del zodíaco son completamente incompatibles! Mira el tuyo! Los signos astrológicos menos compatibles son a menudo aquellos que colisionan uno con el otro. Saltar al contenido. 12 julio, 2020. ... Si sigues utilizando este sitio asumiremos que estás de acuerdo. Estos son los signos del zodiaco que son totalmente incompatibles en la intimidad ... el centro de atención por lo que juntar a estos signos puede ser una mala decisión. ... cuenta de que estás ... Cuando estos 2 signos se unen, las alianzas resultantes son a menudo explosivas, y no en el mejor sentido de la palabra, ya que ambos signos saben cómo golpear debajo del cinturón. Sin embargo, si ambos están dispuestos a darse una cierta cantidad de espacio, construir una relación basada en el respeto y están listos para comprometerse ... Algunos signos pueden ser muy sociables, otros muy posesivos, hay signos que no tienen paciencia, son inflexibles y tercos, por estos y otros rasgos es que jamás deberían vivir juntos. Los signos del zodiaco incompatibles para convivir. Compartir un hogar no sería buena idea para estas 6 parejas de signos zodiacales ya que no se soportarán ... Buscas a alguien que sea ambicioso/a, divertido, sensual y sobre todo, sincero. Leo, si estás buscando el amor verdadero, quizás te interese saber cuáles son los signos con los que eres más incompatibles. Si quieres, puedes intentarlo con estos signos, pero la astrología no te asegura que las cosas vayan a terminar saliendo bien. Estos son los signos del zodiaco que son totalmente incompatibles en la intimidad Hay parejas cuyo signo del zodiaco es una mala combinación en la intimidad Por Karen Hernández Miércoles 18 de ... Sin embargo, no debes desanimarte si estás en una relación donde sus signos no son compatibles, ya que según el astrólogo Carlo Aguilar, los signos que incompatibles y que pelean mucho, tienen a generar tensión sexual, por tanto, química en la intimidad. Tauro y Sagitario. Estas personas son demasiado testarudas por lo que jamás estarán dispuestas a ceder o dar la razón al otro. El problema radica en que los dos signos cuentan con esta forma de ser, motivo por el que siempre terminan humillándose entre ellos e intentando sobreponerse en todo; esta es su pelea más frecuente y la razón por la que no hay una sana convivencia. Los signos incompatibles con Virgo son Géminis y Sagitario. Virgo es naturalmente ultradetallista, mientras que los otros dos tienen una mirada más superficial de las cosas, lo que puede sacar a Virgo de sus casillas. Su signo completamente opuesto es Piscis. Es que los pececitos son puramente suñadores, y les cuesta ir a la práctica.

Martes de ciencia en República Argentina: Sobre la cientificidad de la astrología

2019.09.03 17:42 Severianes Martes de ciencia en República Argentina: Sobre la cientificidad de la astrología

Sobre la cientificidad de la astrología

La semana pasada, asistí a un seminario fascinante dictado por mi mentor y modelo de científico Héctor Pipi Vucetich, acerca de la cientificidad de la astrología. Lo que sigue es mi recopilación lo que contó el charlista, agregando tal vez algún detalle de mi cosecha. Las partes aburridas son enteramente mías, el Pipi es incapaz de aburrir.
La pregunta a responder durante la charla fue ¿Es científica la astrología?
La tentación es responder inmediatamente ¡No! La astrología es una pseudociencia. Pero hacer eso no sería lo correcto: la astrología fue la disciplina fundante de la astronomía, como la alquimia lo fue de la química, o el curanderismo de la medicina. Tenemos hoy algunas disciplinas que llamamos "ciencias" y que aún se hallan en esa etapa inicial. La forma correcta de encarar la cuestión es:
Recorramos entonces cada uno de esos pasos

¿Qué es una ciencia?

El Pipi resumió la construcción de Bunge, que es extremadamente formal y simbólica, casi como un curso de álgebra, en cuatro puntos fundamentales.
  1. Una ciencia es internamente coherente:
    Una ciencia es un cuerpo de conocimientos, ordenados y organizados en teorías, que son mutuamente coherentes y no contradictorias. La existencia de escuelas mutuamente incompatibles dentro de una dada disciplina pone en duda su cientificidad.
    Por ejemplo, la física es un conjunto enorme de conocimientos, las teorías que la constituyen no se contradicen entre sí. A pesar de la mala divulgación, la mecánica de Newton no contradice a la relatividad en su área común de aplicación: los objetos que se mueven a velocidades muy bajas.
  2. Una ciencia presenta coherencia con otras ciencias:
    Las diversas ciencias tratan sobre fenómenos en principio distintos, que a veces resultan ser el mismo fenómeno visto desde diferentes ópticas. En ese caso, no hay contadicciones: las predicciones de las diferentes ciencias son compatibles entre sí.
    Por ejemplo, la biología no contradice a la física, cuando se consideran los seres vivos como sistemas termodinámicos. La segunda ley, que dice que el desorden siempre aumenta, se aplica a sistemas termodinámicos cerrados, mientras que los seres vivos son sistemas abiertos.
  3. Una ciencia es contrastable con el experimento:
    Una ciencia hace predicciones acerca de fenómenos observables, que se pueden contrastar con la realidad. Deben ser tales que se pueda distinguir un resultado que las confirme de otro que las contradiga.
    Por ejemplo, la biología, y en particular la evolución darwiniana, predicen que si el ambiente cambia abruptamente, las especies se extinguirán o se adaptarán al nuevo entorno. Si investigamos el registro geológico, comprobaremos que eso es exactamente lo que ha sucedido en el pasado.
  4. Una ciencia es revisable de acuerdo a los resultados de la contrastación:
    Finalmente, la ciencia es continuamente revisada y modificada para hacerla compatible con los resultados de las nuevas observaciones. La no revisabilidad y la adhesión a postulados cuyas consecuencias son inconsistentes con las observaciones es un signo de pseudociencia
    Por ejemplo, al notar que el electromagnetismo y la mecánica eran incompatibles a velocidades altas, comenzó una revisión de postulados de la física que terminó en la teoría de la relatividad. La observación de que la radiación de cuerpo negro era incompatible con la mecánica, dio origen a la física cuántica.

¿En qué consiste la astrología?

La astrología se basa en la creencia de que la posición de los planetas en la esfera celeste en un dado momento, influye en la dinámica de los acontecimientos terrestres, incluidos la personalidad y el destino de las personas. Su método consiste en la construcción de cartas basadas en la posición relativa de los cuerpos celestes en un momento determinado. Por ejemplo, una carta natal basada en las posiciones de los planetas en el momento del nacimiento de una persona, permitiría extraer información acerca de su personalidad o de su suerte futuras.
Las cartas se confeccionan de acuerdo a un método bien definido, que se basa en
Con esto, conociendo con cierta precisión una hora y un lugar, el astrólogo puede reconstruir usando cálculos astronómicos, qué planeta estaba en cuál signo y en qué casa. Las casas, los signos, y los planetas, tienen significados, que el astrólogo usa para redactar su predicción.
Entonces ahora sí, podemos finalmente responder la pregunta:

¿Es científica la astrología?

En otras palabras, los métodos y prácticas antes descriptos ¿cumplen los puntos 1. a 4. enunciados más arriba?
  1. Una ciencia es internamente coherente:
    Si bien los postulados de la astrología son sorprendentemente similares en las tradiciones griega, india y china, hay dentro de ella escuelas que asignan significados diferentes a planetas, signos y casas.
    Esto es una mala señal, aunque de por sí no es determinante. La presencia de escuelas diferentes fue una realidad en varias ciencias modernas en sus etapas iniciales de desarrollo. El punto aquí es que la dirección del avance científico debe ser la de eliminar las diferencias entre ellas. No parece haber sucedido eso eso en el caso de la astrología
  2. Una ciencia presenta coherencia con otras ciencias:
    En este punto la astrología falla estruendosamente. Sus postulados se dan de frente con casi cualquier otra ciencia con la que se contrasten.
    Por ejemplo, la astrología es incoherente con la física: ¿de qué modo influyen los planetas sobre la Tierra? De todas las interacciones fundamentales ¿cuál es la que da origen a la influencia plasmada en una carta natal? La gravedad del obstetra es mayor que la de cualquier planeta. También lo es la luz que refleja, y cualquier tipo de radiación electromagnética. ¿O se trata acaso de una interacción nueva aún desconocida? De ser así, entonces ¿como puede dicha influencia propagarse instantáneamente desde la posición de los signos zodiacales hasta la Tierra? ¿se mueve acaso más rápido que la luz?
  3. Una ciencia es contrastable con el experimento:
    En esto la astrología cumple la condición fundamental de hacer predicciones contrastables... y en todos los casos en los que fueron testeadas, indistinguibles de una elección al azar. Este punto, si fuera el único, no la haría una pseudociencia, sino sólo una teoría falsa.
    Aquí es donde entra el hermoso experimento hecho por Shawn Carlson, entonces estudiante de física y hoy divulgador y promotor de la ciencia amateur. Carlson se contactó con el National Council for Geocosmic Research, una asociación norteamericana de astrólogos, y acordó con ellos un test de la efectividad de la astrología.
    La asociación propondría 28 de sus miembros. Carlson proveería a cada astrólogo los perfiles psicológicos de tres sujetos, y los datos precisos de nacimiento de uno de ellos. Con esto Los astrólogos determinarían, usando la carta natal, a cuál perfil pertenecían los datos. Si el método astrológico funcionara, el porcentaje de aciertos debería ser mayor al 33% que se obtendría por puro azar...
    ...y no lo fue. De hecho fue casi exactamente igual al 33%, lo que demuestra que las cartas natales no predicen mejor que lo que lo haría un dado.
    Otro experimento que demuestra la poca efectividad de la astrología es el de los gemelos horarios. Personas que nacen separadas por menos de cien metros, que es la resolución espacial que tienen las cartas natales, y con pocos minutos de diferencia. Estas personas deberían tener personalidades y destinos similares... y no sucede así, según un estudio hecho con datos de los hospitales londinenses.
  4. Una ciencia es revisable de acuerdo a los resultados de la contrastación:
    Aquí la astrología vuelve a fallar. A pesar de los experimentos antes descriptos, los astrólogos no han modificado la teoría para adaptarla a los hechos. Al contrario, siguen estancados en una formulación cuya antigüedad pretenden sea un signo de su certeza.

Conclusión

Con esto terminó Vucetich el análisis de la cientificidad de la astrología.
En conclusión, la astrología no cumple los criterios arriba enumerados para ser una ciencia, y debe ser clasificada como una pseudociencia, junto con la alquimia, la homeopatía, el psicoanálisis, la teoría feminista, y la escuela económica neoliberal.
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2017.10.22 20:52 RaulMarti INDEPENDENCIA NACIONALISTA Y DE CLASE (De "La independencia de Cataluña:proyecto de izquierdas,derechas o de centro) 3a.parte y final

Andrés Herrero. (Texto completo en http://andresherrero.com/la-independencia-proyecto-de-izquierdas-de-derechas-o-de-centro/)
.INDEPENDENCIA NACIONALISTA Y DE CLASE
Produce tristeza escuchar a una persona tan solvente, ecuánime y rigurosa como el profesor Vicenç Navarro, apuntar como causas del conflicto independentista «al diseño radial de España, en el que todo parte y termina en Madrid, y que se refleja en que ir de Barcelona a Madrid lleva 2 ½ horas por tren, mientras que ir de Barcelona a Bilbao (que es la misma distancia) cuesta 6 horas, o que se considere normal que todas las instituciones del Estado español estén radicadas en Madrid», cuando todas las ciudades catalanas están unidas por autopista y AVE y sus ciudadanos pueden ir de Barcelona a Bilbao por vía ultrarápida sin abandonarla en ningún momento… cosa que no sucede con la mayoría de ciudades españolas, porque… ¿cuánto se tarda en ir de Zamora a Orense, o a Teruel, o desde Cuenca a Soria?… ¿acaso vale menos Zamora que Gerona?… ¿y el Eje Mediterráneo y la Y Vasca también son centralistas?…
Basta echar una ojeada al mapa del país para comprobar que quienes menos motivos tienen para protestar por el diseño radial, son precisamente Cataluña y el País Vasco.
Como tampoco conozco ninguna nación que tenga todas sus ciudades unidas directamente entre sí, y donde no sea su capital la que concentre las sedes de las principales instituciones.
De hecho, el gobierno catalán centraliza las suyas en Barcelona, como Madrid concentra las del estado, rivalizando ambas por acapararlas todas.
No, mire, señor Navarro el problema es otro.
Lo que no puede ser es que una carrera universitaria en Cataluña cueste el doble que en Andalucía, que la medicina pública en esta última comunidad cubra el cambio de sexo y en otras no, que los servicios, los salarios de los funcionarios, las tasas y tributos cedidos sean distintos en cada rincón de la geografía hispana, que tengamos una duplicidad de funciones elevada a la decimoséptima potencia: 17 gobiernos, 17 parlamentos, 17 defensores del pueblo, cientos de embajadas, televisiones y empresas autonómicas, decenas de miles de paniaguados y asesores colocados a dedo, etc.
Las autonomías suponen una carga inasumible para un país de las dimensiones del nuestro. El mal está ahí, en haber resucitado los reinos de taifas, propiciando el enfrentamiento, la división y la disgregación como forma de relación colectiva.
Y CIU es tan responsable de este desastre como PP o PSOE, por haber compartido y apoyado las políticas de González, Aznar y Zapatero, que si lograron gobernar y sacar sus leyes adelante fue con su voto.
La política catalana no ha mejorado un ápice a la estatal.
Unos y otros han rivalizado en mala gestión, nepotismo, corrupción, clientelismo, desmanes urbanísticos, pelotazos y abusos, sin que haya un vencedor claro.
Los mismos que dicen “esta España no me gusta”, con idéntico fundamento podrían decir “esta Cataluña no me gusta”, pero resulta más cómodo echar la porquería fuera que limpiar la propia casa.
Que la comunidad catalana haya estado gobernada durante 23 años por un banquero con mayoría absoluta, es un hecho que imprime carácter y no sale gratis.
Declara su presidente Artur Más que los catalanes desean emanciparse de España.
De España puede ser, pero de las multinacionales ni por asomo.
La vergonzosa puja de Cataluña con Madrid para conseguir Eurovegas, indica lo poco que valoran su soberanía.
El propio Mas Collel, consejero de economía del gobierno catalán, reconoció que «estoy dispuesto a ceder mucha más soberanía a Bruselas que a Madrid… conozco Europa muy bien y sé que respetan la diversidad… que mi identidad y mi manera de ser no estarán nunca en cuestión, pero no puedo decir lo mismo del gobierno español».
Excusas de mal pagador que no engañan a nadie, porque aunque atribuya al respeto su generosa cesión de soberanía, la razón es de nuevo económica, no identitaria: sin España, Cataluña se las podría apañar, mejor o peor, pero sin Europa no; fuera del euro, ser catalán sería inviable y absolutamente imposible, porque el 81,4% de sus exportaciones van a ella y tiene un déficit comercial exterior del 6,37% de su PIB.
No es que Europa respete a Cataluña más que España, sino que Cataluña respeta a Europa más que a España, porque sin ella estaría perdida.
Tanto, que si la población catalana nacionalista llega a la conclusión de que la independencia le perjudica económicamente, será la primera en renunciar a la idea, aparcándola sine die, sin escrúpulo alguno.
Que la independencia solo es bona si la bolsa sona.
Hasta el señor Oriol Junqueras, actual líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), manifestó abiertamente en televisión que «no estamos debatiendo sobre sentimientos, ni sobre emociones, ni sobre identidades, sino sobre una cuestión racional, como es el futuro de nuestra economía, de nuestros impuestos, de nuestras infraestructuras, de nuestras escuelas, de nuestros hospitales».
El mismo pragmatismo que hizo que ese mismo partido, socio de gobierno de CIU, se solidarizase con los habitantes de Gibraltar, condenando el acoso a que somete a su pueblo (¡una colonia inglesa!) el estado español, apoyando su derecho de autodeterminación.
Que nada puede ser más democrático que conquistar un territorio por la fuerza, y que luego los okupas voten libremente su futuro.
Solidaridad de boquilla que terminó en cuanto una diputada conservadora inglesa propuso efectuar un boicot turístico contra España como represalia por los controles en la frontera, y ERC se le echó encima porque eso afectaría a Cataluña y hasta ahí podíamos llegar.
En esa misma línea de actuación, en 2004, Carod Rovira, conseller en cap de la Generalitat y líder máximo de ERC, se entrevistó en secreto con la dirección de ETA para que atentara y matara fuera de Cataluña, aduciendo al ser descubierto que lo único que había hecho había sido «dialogar por la paz», creyendo sin duda de buena fe, que ayudarle a seleccionar las víctimas constituía una labor humanitaria.xviii Y para no ser menos, su correligionario, Heribert Barrera, secretario general de ERC, presidente del parlamento catalán en 1981 cuando se produjo el golpe de estado del 23 F, sostuvo impertérrito que «antes hay que salvar a Cataluña que a la democracia», aunque para ello fuera necesario abrazar el fascismo.
Todo sea por la patria. Salut y forza al brut constituye tan sólo la primera etapa de un ambicioso plan de los nacionalistas catalanes, enfocado a anexionarse Baleares, Valencia y zonas limítrofes de Aragón (la España rica), para lo que ya van moviendo peones, porque el tamaño sí que importa y lo saben.
Su objetivo es reeditar la Corona de Aragón, liderada esta vez por Cataluña.
Coger el mejor trozo de la tarta para no sentirse ahogados… y ya puestos a ensanchar horizontes, ¿por qué no reclamar Nápoles y Sicilia que en su día formaron parte también de la Corona de Aragón?
Si lo consiguen, solo les faltará Andorra.
Y el presidente Mas habrá logrado dejar chiquito a Jaime el Conquistador. Casi ná.
La fórmula no puede ser más sencilla: primero se rompe lo que hay, y luego se pegan los pedazos con cola catalana.
Por supuesto que, en ningún sitio, está escrito que no pueda segregarse un país, un territorio, una provincia, una comarca, una ciudad, un barrio o un pueblo lo mismo que una autonomía, desde el momento que todas ellas son creaciones administrativas… solo que, ¿hasta dónde debe llegar el derecho a decidir, o mejor dicho, a fragmentar una sociedad?, ¿deben ser los sentimientos, o más bien la racionalidad, la que presida la gestión de los asuntos públicos?, ¿regulamos el color de los semáforos según los nervios de los conductores o conforme a las necesidades del tráfico?
La verdad es que, igual que no consigo apreciar la diferencia entre un trabajador catalán y uno de otra región, tampoco comprendo porque hay que sentirse más orgulloso de ser inglés o francés, que chino o japonés, ni cuál es el mérito de haber nacido aquí en vez de allá, cuando se trata de circunstancias ajenas a nuestra voluntad.
Lo único que no falla, es que los del lugar son siempre, sin sombra de duda, mejores que los de fuera, faltaría más.
Como por mi parte, observo que, en un mundo globalizado, multiplicar el número de estados no arregla nada ni mejora la situación de la gente, si mañana, un país más pobre, vinculado a nosotros, como Portugal, quisiese unirse, conservando su lengua y cultura, lo acogería encantado, porque se trata de sumar, no de restar.
El color de la bandera no mejora la causa.
Las bondades de los nacionalismos se me escapan; representan la antítesis del espíritu solidario, la forma más baja y primaria de egoísmo colectivo.
Bajo sus hermosos discursos se ocultan los intereses más mezquinos.
Todos, sean del signo que sean, utilizan los vínculos que se crean espontáneamente, los legítimos sentimientos de apego a la tierra, a las raíces, a los lugares, personas y costumbres que nos resultan familiares para sembrar la discordia y, en situaciones extremas, arrastrarnos a la guerra.
Dejemos pues de defender territorios y empecemos a defender personas.
Nos irá mejor.
Quienes roban, no a Cataluña, sino a todos, son los que manejan este tinglado en su beneficio y no necesitan más pasaporte ni bandera que su dinero.
Las auténticas fronteras de este mundo son socioeconómicas, no geográficas: las mismas que separan a los ocupantes de un lujoso yate, de los de una patera, aunque hayan nacido en el mismo lugar.
Si malo es que te engañen, peor es autoengañarse.
La soberanía reside en los mercados, no en los ciudadanos, por lo que no serán los nacionalismos, sino la capacidad de entendernos, de superar diferencias y aunar fuerzas, la que nos librará de ellos.
La ikurriña, la señera o la rojigualda no liberarán a nadie.
El problema de Cataluña no es España, ni la identidad catalana es incompatible con la española, ni obviamente con la europea, sino que todas ellas suman, se enriquecen y complementan entre sí.
El problema de catalanes y vascos se llama capitalismo, no España, China o África.
Que conste que a independizarnos del capital y de la Troika (el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea), me apunto.
Estoy totalmente a favor del derecho a decidir si queremos socialismo o capitalismo, desigualdad, pobreza, paro y precariedad como hasta ahora, o reparto de la riqueza para que todos podamos vivir dignamente.
Y se me ocurren infinidad de cosas mejores que levantar fronteras, como eliminar la monarquía, el senado, las diputaciones, replantear el sistema autonómico, elaborar una nueva ley electoral, revocar políticos y suprimir sus privilegios, acometer una separación efectiva de poderes, recuperar la justicia, garantizar la sanidad, la educación, la vivienda y el trabajo, eliminar las prerrogativas de la iglesia, nacionalizar la banca y los sectores fundamentales de la economía (energía, agua, telecomunicaciones), someter a referéndum las leyes importantes, establecer límites máximos y mínimos para los ingresos y las herencias… objetivos comunes y esenciales por los que llevan trabajando y luchando todas las izquierdas del mundo… excepto las catalanas que, por lo visto, persiguen otros.
Personalmente, no creo en estados, partidos, patrias ni fronteras, me considero ciudadano del mundo antes que español, y aunque me guste más la tortilla de patata que el rollito de primavera, disfrute más del clima mediterráneo que el de Pekín y me sienta más afín a la cultura española que a la japonesa, lo que pienso y por lo que lucho aquí, lo defendería igual allí.
No depende del lugar, porque es universal.
La única nación es la clase y no podemos hacer la revolución portando cada uno la banderita de nuestra tribu y silbando la provincial.
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2017.09.14 22:41 RaulMarti LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA :¿PROYECTO DE IZQUIERDAS,DE DERECHAS O DE CENTRO ?

(Andrés Herrero)
"El 'separatismo' es una trampa burguesa que solo busca conseguir la 'autodeterminación' de las clases dirigentes". (Rosa Luxemburgo)
La independencia de Cataluña constituye tan sólo la primera etapa de un ambicioso plan de los nacionalistas catalanes, enfocado a anexionarse Baleares, Valencia y zonas limítrofes de Aragón (la España rica), para lo que ya van moviendo peones, porque el tamaño sí que importa y lo saben.
Su objetivo es reeditar la Corona de Aragón, liderada esta vez por Cataluña.
Coger el mejor trozo de la tarta para no sentirse ahogados… y ya puestos a ensanchar horizontes, ¿por qué no reclamar Nápoles y Sicilia que en su día formaron parte también de la Corona de Aragón?
Si lo consiguen, solo les faltará Andorra.
Y el presidente Mas habrá logrado dejar chiquito a Jaime el Conquistador.
Casi ná.
La fórmula no puede ser más sencilla: primero se rompe lo que hay, y luego se pegan los pedazos con cola catalana.
Por supuesto que, en ningún sitio, está escrito que no pueda segregarse un país, un territorio, una provincia, una comarca, una ciudad, un barrio o un pueblo lo mismo que una autonomía, desde el momento que todas ellas son creaciones administrativas… solo que, ¿hasta dónde debe llegar el derecho a decidir, o mejor dicho, a fragmentar una sociedad?, ¿deben ser los sentimientos, o más bien la racionalidad, la que presida la gestión de los asuntos públicos?, ¿regulamos el color de los semáforos según los nervios de los conductores o conforme a las necesidades del tráfico?
La verdad es que, igual que no consigo apreciar la diferencia entre un trabajador catalán y uno de otra región, tampoco comprendo porque hay que sentirse más orgulloso de ser inglés o francés, que chino o japonés, ni cuál es el mérito de haber nacido aquí en vez de allá, cuando se trata de circunstancias ajenas a nuestra voluntad.
Lo único que no falla, es que los del lugar son siempre, sin sombra de duda, mejores que los de fuera, faltaría más.
Como por mi parte, observo que, en un mundo globalizado, multiplicar el número de estados no arregla nada ni mejora la situación de la gente, si mañana, un país más pobre, vinculado a nosotros, como Portugal, quisiese unirse, conservando su lengua y cultura, lo acogería encantado, porque se trata de sumar, no de restar.
El color de la bandera no mejora la causa.
Las bondades de los nacionalismos se me escapan; representan la antítesis del espíritu solidario, la forma más baja y primaria de egoísmo colectivo.
Bajo sus hermosos discursos se ocultan los intereses más mezquinos. Todos, sean del signo que sean, utilizan los vínculos que se crean espontáneamente, los legítimos sentimientos de apego a la tierra, a las raíces, a los lugares, personas y costumbres que nos resultan familiares para sembrar la discordia y, en situaciones extremas, arrastrarnos a la guerra.
Dejemos pues de defender territorios y empecemos a defender personas.
Nos irá mejor.
Quienes roban, no a Cataluña, sino a todos, son los que manejan este tinglado en su beneficio y no necesitan más pasaporte ni bandera que su dinero.
Las auténticas fronteras de este mundo son socioeconómicas, no geográficas: las mismas que separan a los ocupantes de un lujoso yate, de los de una patera, aunque hayan nacido en el mismo lugar.
Si malo es que te engañen, peor es autoengañarse.
La soberanía reside en los mercados, no en los ciudadanos, por lo que no serán los nacionalismos, sino la capacidad de entendernos, de superar diferencias y aunar fuerzas, la que nos librará de ellos.
La ikurriña, la señera o la rojigualda no liberarán a nadie.
El problema de Cataluña no es España, ni la identidad catalana es incompatible con la española, ni obviamente con la europea, sino que todas ellas suman, se enriquecen y complementan entre sí.
El problema de catalanes y vascos se llama capitalismo, no España, China o África.
Que conste que a independizarnos del capital y de la Troika (el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea), me apunto.
Estoy totalmente a favor del derecho a decidir si queremos socialismo o capitalismo, desigualdad, pobreza, paro y precariedad como hasta ahora, o reparto de la riqueza para que todos podamos vivir dignamente.
Y se me ocurren infinidad de cosas mejores que levantar fronteras, como eliminar la monarquía, el senado, las diputaciones, replantear el sistema autonómico, elaborar una nueva ley electoral, revocar políticos y suprimir sus privilegios, acometer una separación efectiva de poderes, recuperar la justicia, garantizar la sanidad, la educación, la vivienda y el trabajo, eliminar las prerrogativas de la iglesia, nacionalizar la banca y los sectores fundamentales de la economía (energía, agua, telecomunicaciones), someter a referéndum las leyes importantes, establecer límites máximos y mínimos para los ingresos y las herencias… objetivos comunes y esenciales por los que llevan trabajando y luchando todas las izquierdas del mundo… excepto las catalanas que, por lo visto, persiguen otros.
Personalmente, no creo en estados, partidos, patrias ni fronteras, me considero ciudadano del mundo antes que español, y aunque me guste más la tortilla de patata que el rollito de primavera, disfrute más del clima mediterráneo que el de Pekín y me sienta más afín a la cultura española que a la japonesa, lo que pienso y por lo que lucho aquí, lo defendería igual allí.
No depende del lugar, porque es universal.
La única nación es la clase y no podemos hacer la revolución portando cada uno la banderita de nuestra tribu y silbando la provincial.
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Este documento es la última parte de un interesantísimo ensayo de Andrés Herrero el que puede leerse íntegro en “Equisocialismo”
http://andresherrero.com/la-independencia-proyecto-de-izquierdas-de-derechas-o-de-centro/
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2017.05.24 03:08 Espartaco17 La Inspección de Trabajo, otra institución más corrompida por la Mafia

Este asunto no es nada nuevo, ya cuando saltó la noticia, pudo quedar bien claro la demagogia intolerable delas acusaciones difamatorias contra Echenique, "por tener a un asistente trabajando en negro". Es absurdo forzar una interpretación torticera de la Ley para asimilar una relación autónomo-cliente con otra patrono-obrero asalariado. La naturaleza del trabajo estaba bien clara , muy pocas horas mensuales e intermitentes, y pluralidad de clientes y pagadores, lo propio de las actividades de los autónomos, y no de trabajadores dependientes. La relación de servicio tenía la opción de formalizarse según el Estatuto de los trabajadores, pero no es lo mismo ser posible que ser obligatorio, y el asistente nunca quiso cambiar su estatuto de autónomo por el de asalariado, sobre todo mirando por el acceso a su pensión contributiva, ya que la escasez de la jornada no le permitían cotizar lo suficiente como asalariado. La propaganda del PP y sus terminales mediáticas quiere emborronar y confundir, para que veamos lo mismo, por un lado, ante las transgresiones de la ley a cargo de empresarios desaprensivos, que se enriquecen a costa de no pagar cotizaciones o imponer en negro muchas más horas de las contratadas; y, por otro lado, ante irregularidades cometidas por los propios trabajadores autónomos, por motivos de necesidad y fuerza mayor y complicidad solidaria de sus clientes, que no les denuncian.
El primer requisito de una Ley ha de ser que sea posible cumplirla sin que el ciudadano, para ello, tenga que poner en peligro su vida o sus necesidades básicas.la leyes están para sernos útiles en la persecución del bienestar o la protección de nuestras libertades en convivencia e interferencia mutua continua, castigando las interferencias destructivas y abusivas. El empresario que te contrata a tiempo parcial por cuatro horas diarias, pero te obliga a trabajar diez sin cobrar nada, comete un abuso, y, sin embargo, ni las leyes ni la Inspección de trabajo están funcionando para protegernos sino todo lo contrario. Los legisladores corruptos han promovido estos contratos, que ya son en sí mismos una invitación al fraude, lo mismo que la generalización de contratos temporales descausalizados, es decir no justificados por la naturaleza temporal de los trabajos. Así es el Régimen infame que sufrimos, el Fisco persigue el pequeño fraude por motivos de supervivencia, pero ignora el grande y promueve amnistías para los ricos. A las grandes empresas con sus múltiples estratos y batallones de trabajadores semiesclavos sin derechos y enfangados en subcontratas que difuminan la responsabilidad patronal, con figuras contractuales ambiguas y de límites borrosos, oscuros y confusos , se las deja tranquilas y se promueve su impunidad con una legislación farragosa y opaca, llena de lagunas y antinomias, al tiempo que ,cuando hay leyes claras y contundentes, útiles para la defensa laboral, tampoco sirven de nada , porque no hay órgano ejecutivo-administrativo que las aplique, porque ya se encargan los gobernantes de no dotarlos de presupuestos y medios suficientes.
Y, en cambio, decenas de miles de familias con dependientes, chuleadas por una ley que les reconoce derechos que deniega en la práctica por falta de financiación, sufre de continuo la amenaza de unas inspecciones, que, si detectaran la presencia de servicios prestados en negro, cargarían contra ellas fuertes multas, que les dejarían , literalmente, arruinados en la mayoría de los casos. A mi juicio, la leyes aberrantes que te ponen en peligro deben desobedecerse sin contemplaciones. Si la ley de dependencia, al no aplicarse te deja sin recursos para ayudar a tus familiares dependientes con trabajo profesional, si tampoco puedes hacerlo tú porque a los cuidadores/as familiares se les han revocado las prestaciones económicas y la cotización pública a la Seguridad Social, pues no te queda más remedio, si quieres salvar las vidas de tus seres queridos, que aceptar los servicios en negro de autónomos que ya no abonan las cuotas fiscales, y así, pueden permitirse aceptar mu bajos precios por sus servicios, los únicos que las familias asfixiadas podrían pagar. Así que, el PP promueve por todas las vías la degradación del mercado laboral, la caída en barrena de los salarios, la inutilidad de la ley de dependencia, acorrala a las familias con subidas del IVA y copagos farmacéuticos, y, encima, cuando éstas hacen lo necesario para sobrevivir frente a esa asfixia continua , a la que contribuyen con su acción de Gobierno, gritan histéricamente que deben cumplirse con rigor las leyes. Pero eso, claro, es una obligación de pobres. En Inglaterra, por ejemplo, tienen los liberales la desvergüenza de despellejar a trabajadores que incurren en pequeños fraudes, que no supone pérdidas de ingresos públicos mayores que un orden de magnitud de mil millones de libras, pero callan como canallas ante el fraude de grandes patrimonios y empresas, que supone un agujero en el Erario público de 60.000 millones de libras.
El asistente de Echenique padeció la doble coacción de una depresión del mercado de su actividad, por el empobrecimiento generalizado de las familias, que dejaron de poder pagarle, y, por otro lado, de la aberración de una fiscalidad para autónomos que sigue exigiendo los mismos pagos de cuotas, con independencia de los ingresos obtenidos.Así, que enfrentado ala opción de pagar las cuotas o dejar de comer o afrontar los gastos hipotecarios, hizo lo que debía, protegerse así mismo y a su familia. ¿Quién lo condenaría por ello? Además este pequeño fraude, justificado, insisto, por motivos de fuerza mayor, no tiene apenas incidencia en los grandes números de la SS. En cambio, sí la tiene los más de 60.000 millones € anuales de gran fraude fiscal, y también la caída de las cotizaciones por los bajos salarios, ahí están los grandes peligros del sistema. Y eso, en cambio, ninguna autoridad lo persigue, incluso la delación salarial se considera buena. Manda narices.
En cuanto a Echenique no se le puede imputar más irregularidad que no haber denunciado a su asistente por su situación de impago de cuotas a la SS, pero precisamente aquí veo un mérito de filantropía y solidaridad con un trabajador en apuros, un signo de decencia básica, un motivo principal por el que quiero a Echenique como mi representante, alguien con la valentía de arriesgarse a multas legales sólo por ayudar aun amigo, tanto como aun empleado personal con el que es imposible no desarrollar una compenetración afectiva, debido a la naturaleza del servicio. ¿Entre los criminales de la Trama, alguien podría esgrimir algo así en su favor? En cualquier caso si se quiere condenar a Echenique por esto, habría que integrarlo en el amplio colectivo de familias en un situación similar, con empleados en situación fiscal irregular, pero de cuyos servicios, por cincunstancias coactivas incontroladas, no pueden prescindir en absoluto. Esto sólo revela la urgencia de legislar para combatir la desigualdad, la pobreza y la crisis, y adaptar las leyes para que no formulen exigencias imposibles y prevean tales circunstancias en que cualquiera puede verse atrapado de súbito, sin ninguna culpabilidad ni responsabilidad. Desde un punto de vista ético y político, es inaceptable que las leyes tengan como consecuencia el daño a personas perfectamente inocentes, y aún virtuosas,Y finalmente también es una exigencia jurídica del más alto rango desobedecer en el corto plazo leyes injustas , mientras se espera su inminente cambio, ya que el espíritu de las leyes es promover siempre el Bien Común, tal como lo definen los principios y valores básicos compartidos por la comunidad. En toda hermenéutica que interprete el sentido de las exigencias legales ha de prevalecer el espíritu sobre la forma, y una transgresión meramente formal de la letra de la ley, como podría ser no delatar a un autónomo, que comete un pequeño fraude, no por codicia, sino por necesidad extrema, nadie, en su sano juicio, lo presentaría como una violación de los principios básicos de nuestra intuición colectiva de Justicia y exigencias éticas trascendentales.
Una sociedad, cuyo derecho penal o administrativo, acaba castigando a quien no se lo merece, ciudadanos atribulados por contextos que les abruman y desbordan, y tratan de salir adelante lo mejor que pueden, pero deja impunes a grandes delincuentes y saqueadores del patrimonio público, está gravemente confundida en su jerarquía de prioridades, corrompida hasta la médula, y condenada a la autodestrucción. Frente a la última triquiñuela del PP para aguar el debate de la moción de Censura, con otra estúpida cortina de humo, debemos estar firmes, sin fisura alguna, ya tuvimos los debates necesarios en su momento, y estas alturas, no queda resquicio alguno para la duda. Debemos contraatacar toda "nueva" campaña mediática que use los mismos sofismas repetidos hasta la náusea(Echenique no obtuvo ninguna ventaja a costa de minorar derechos del empleado ni le impuso su situación de irregularidad fiscal; ésta la decidió el empleado sólo, pero tampoco fue libre sino coaccionado por su situación de precariedad, generada en masa por la crisis agravada por el austericidio a favor de la concentración de más privilegios suicidas en la cúspide social). Dirijamos el foco de la tención adonde debemos, al uso partidista de la Inspección de Trabajo para perseguir a un opositor político con interpretaciones dudosas y límites de la ley, que activan de oficio un expediente sancionador contra alguien que no ha sido denunciado por ninguna parte litigante, es decir, que el asistente, perdido ya el empleo, no ha incoado ningún caso contra Echenique, lo que es incompatible con la más mínima situación de abuso. Lo mismo que con Monedero, instituciones básicas de nuestro orden social, entramados claves de la convivencia,son prostituidos y corrompidos para servir, contra nuestros derechos y protecciones básicas, a los intereses de supervivencia de la mafia que sigue destruyendo y saqueando al Estado. Pero este caso se volverá contra ellos, lejos de perjudicarnos, es otro ejemplo clamoroso más de las denuncias que hacemos, y radicaliza la urgencia de echar a unos delincuentes que intensifican sus desmanes y abusos a medida que crece su miedo, porque son carne trémula de cárcel, cada vez más amenazados. Ellos mismos se han cavado su tumba, porque en la creciente deriva codiciosa de control y manipulación institucional se han cargado la auctoritas de todos los órganos del Estado, no hay ya ninguna instancia estatal que goce de prestigio incontestable para hacer dictámenes supra partes, según una racionalidad objetiva y equilibrada, que zanje el ruido caótico de las disputas entre opiniones subjetivas, Por eso, esta "novedad" no significa nada respecto a lo ya ocurrido, como si una institución legitimada superior pronunciase la verdad definitiva e indiscutible contra la querella subjetiva, tramposa y arbitraria de las partes y las facciones políticas, engañosas por naturaleza. Una masa crítica de la opinión pública, el soft power generado por el 15M,que está madurando a gran velocidad y con efectos reales propios de un poder político concreto, ya no se traga ninguna argucia de la Trama. Este nuevo truco no tendrá efecto porque los órganos parasitados del Estado, durante tantos años, ya no se consideran sanos, imparciales , obedientes a nuestras intuiciones básicas comunitarias de justicia, sino vulgares instrumentos tramposos de la Mafia, usados para calumniar y difamar a sus enemigos. Es decir, ya no zanjan nada, están desenmascarados como una parte interesada más en el juego de la lucha por el poder, entre el Caciquismo bipartidista de unas élites fracasadas ya para siempre, pero se resisten a morir, y las fuerzas emergentes de una necesaria regeneración nacional, que buscan poner al país a funcionar otra vez, con esperanza y justicia para todos.
Así, ya no se verá este expediente sancionador contra Echenique como prueba de culpabilidad alguna suya, que hasta ahora no teníamos, porque no proviene de una instancia sana e independiente, sin sesgos facciosos , sino de un juguete más en manos de la mafia, que usa con criterios estratégicos para proteger e imponer sus intereses particulares, que no son los de la mayoría social. Es decir, otra calumnia más en la refriega de poder, que no avanza un ápice en su rango de verdad. y quedará abortada sin remedio, porque el recurso prosperará. El poder bipartidista está en su punto más débil en mucho tempo, su declive sigue y nosotros no debemos cejar en nuestro empeño de reforzarlo. Salud y firmeza.
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2016.08.21 09:32 EDUARDOMOLINA Tres disyuntivas para la izquierda. Debe activar dispositivos de prevención frente regresión autoritaria y organizar además el conocimiento y la técnica acumulados en la sociedad con el objeto de conquistar con la política de la razón parcelas para la autonomía y la dignidad de las personas»

Sebastián Martin
https://www.cuartopoder.es/tribuna/2016/08/20/tres-disyuntivas-la-izquierda/8974
De cara al próximo curso, son varios los retos planteados a la izquierda. Algunos dependen de la futura formación de gobierno. En caso de verificarse un acuerdo de centroderecha, con la abstención socialdemócrata, le corresponderá una labor de oposición constructiva con el mayor arraigo posible en las calles. En caso de que las actuales negociaciones fracasen, tendrá que plantearse, en cambio, la facilitación de un ejecutivo socialista con condiciones más flexibles que las antepuestas en la primera vuelta.
Otros retos tienen que ver con su dimensión organizativa, tanto en sentido partidario como electoral. Ya estamos contemplando de nuevo las dificultades que se presentan al formar coaliciones ante las próximas convocatorias autonómicas. Y está por llegar la crisis interna de Izquierda Unida que aglutine a quienes se sienten desplazados en la actual situación de Unidos Podemos.
Junto a estos desafíos asociados a la coyuntura más inmediata, apremian otros de principio. La izquierda debe tomar posición, aunque sea sincrética, ante algunos dilemas que van a definir la política del futuro más próximo. Entre ellos, sobresalen al menos los tres siguientes.
El primero opone la recuperación local de la soberanía popular a la extensión internacional de los logros del constitucionalismo democrático. Colocarse de forma neta en el soberanismo cuenta con ventajas evidentes, pero también con exigencias ineludibles. Cuando los descontentos de la globalización son más agudos, apostar por un repliegue identitario se convierte en una poderosa baza electoral, que en muchos países están explotando el nacionalismo conservador y los neofascismos emergentes. Disputar esta tendencia histórica a la derecha más autoritaria y excluyente debe convertirse en una obligación de primer orden para toda izquierda de tradición antifascista. Conviene poner al descubierto que la movilización ultraderechista de las energías sociales opuestas al capitalismo global solo se traducirá en mayor imperialismo belicista hacia el exterior, y en mayor represión y segregación social en el interior, sin que a la postre se toque un ápice del capitalismo financiero transnacional.
Ahora bien, empujar en esta dirección cuenta también con requerimientos insoslayables. Exige, en términos políticos, la reconciliación de la izquierda con los movimientos locales de autodeterminación, en los que no puede seguir viendo una añagaza de la burguesía contra el proletariado, sino más bien una oportunidad de reñirle espacios a la lógica del capital. Más decisivo aún es asumir principios en materia económica congruentes con el soberanismo, pues, en caso contrario, se estaría alimentando una disociación entre la estructura política (localizada) y la económica (globalizada), que acabaría por anular el margen de maniobra de la primera. Por tanto, si frente al dictado de las burocracias internacionales se opta por la vía ‘nacional-popular’, debe aspirarse asimismo a recuperar la soberanía económica a través de la política monetaria, de ciertas dosis de proteccionismo y de la reactivación de la producción y la distribución nacionales. Y esto supone asumir extremos, como la salida del euro e incluso de la UE, que no todos parecen dispuestos a aceptar.
Si juzgadas las tendencias objetivas actuales del proceso histórico se concluye que los intereses van a continuar predominando sobre la identidad, y la mundialización y el capitalismo global proseguirán su consolidación frente a toda reacción de signo local, cumple entonces situarse en otra línea de reivindicaciones, justo la que exige trasladar las garantías del constitucionalismo democrático y social al ámbito internacional, hoy copado por tecnocracias ajenas al imperativo de los derechos. La ventaja de esta opción, defendida por Jürgen Habermas o Luigi Ferrajoli, es que ya hay bastante camino legislativo, jurisdiccional e institucional recorrido en esta dirección, aunque falta aquí la movilización política y sindical necesaria para insuflar ética constitucional en el entramado organizativo ya existente.
El segundo campo de tensión para la izquierda es el que confronta las estrategias del populismo democrático con las del racionalismo crítico. Cuenta aquél con dos ventajas relativas respecto de los métodos de la izquierda ilustrada: su realismo y la inmediatez de su eficacia. Sin engañarse con coartadas humanistas acerca de la medianía intelectual de la población, emplea sin reservas los resortes viscerales que la movilizan para granjearse adhesiones masivas. Cultivando el aspecto mitológico e irracional de la política de masas, construye nuevas identidades colectivas que logran socavar el statu quo, abriendo una brecha considerable para la entrada de las fuerzas transformadoras. Con la divisa de una ‘izquierda plebeya’, acepta lo realmente existente, lo trata de amoldar con la técnica de la comunicación y suministra con ello una base social consistente para el cambio.
Las objeciones de la crítica ilustrada a esta estrategia son bien conocidas, y se resumen en señalar la incapacidad transformadora de los medios y las técnicas que conforman el orden de poder vigente. El empleo de la industria cultural para fines políticos y electorales, sin una toma de distancia que censure sus usos propagandísticos, no altera, sino que consolida la fisonomía viciada del presente. La sustitución de unos mitos por otros, renunciando a toda labor desmitificadora, perpetúa las jerarquías y el ejercicio elitista y opaco del poder. El liderazgo democrático, que tiene como fin promover la autonomía individual y social, resulta incompatible con omnipresencias carismáticas y rechaza toda forma de manipulación de masas. En definitiva, para la izquierda crítica tradicional, utilizar los mismos medios de que ya se sirve el poder instituido, aunque permita acceder a mejores resultados a corto plazo, recorta con severidad el alcance transformador de las políticas aplicadas una vez asaltadas las instancias directivas.
Dadas estas flaquezas, parece que ha comenzado a buscarse una síntesis entre los dos extremos. Puede, sin embargo, que en esta encomiable labor de conciliación entre el “populismo” y el “republicanismo” se estén manejando conceptos de forma algo apresurada. Por ejemplo, el populismo democrático, en su cristalización española, dista de ser poco institucional; su apuesta preferente por la conquista del Estado, postergando la movilización en las calles, parece señalar justo lo contrario. Y el republicanismo, al menos en su tradición europea, no se reduce al cultivo de las virtudes privadas del ciudadano y a la consagración de la institucionalidad vigente como su canal obligado de expresión pública. Por el contrario, el republicanismo puede abogar, más que por la conservación de las instituciones vigentes, por la devolución del poder instituido a una ciudadanía políticamente activa, movilizada y no reducida en absoluto al coto privado del trabajo y la propiedad.
Existe una última disyuntiva para la izquierda, la que la hace oscilar entre constituirse como una moral o como una forma de conocer la realidad con vistas a su superación en un sentido de justicia. Son múltiples las evidencias que muestran su paulatina conversión en una moral, ante todo en sus vanguardias más reivindicativas en el campo ecologista, feminista o animalista. No carece de ventajas esta vía. Consigue operar una transformación en la sociedad a través del cambio en las costumbres, y acaso sean estos los avances más efectivos y duraderos. Sin embargo, cuenta también con notables desventajas. Su instrumento básico, como en toda moral, es el de la represión, factor por definición opuesto a la dinámica de la emancipación que debiera definir a la izquierda. Y, abrazada sin reservas, la moral izquierdista –o el izquierdismo como moral– puede recaer en su contrario, esto es, en nuevas formas de fundamentalismo conservador que aprisionan la expresión en lo políticamente correcto y rechazan con odio la diferencia.
Frente a este estatuto de moral política, con sus riesgos de degenerar en puritanismo intransigente, la izquierda puede seguir aspirando a instituirse como conocimiento crítico de la realidad en aras de su transformación en sentido igualitario. Requeriría para ello un retorno a los usos epistemológicos materialistas. Con ellos, tendría que acometer un análisis fundamentado de las actuales direcciones del proceso histórico para llevar a cabo dos tareas: de un lado, activar dispositivos de prevención frente a las tendencias presentes de regresión autoritaria, y de otro, organizar el conocimiento y la técnica acumulados en la sociedad con el fin de ir conquistando mayores parcelas para la autonomía y dignidad humanas. Con esta política de la razón se aspiraría probablemente a los mismos fines que se propone la izquierda moralista sin por ello convertirse en ninguna forma de ortodoxia.
(*) Sebastián Martín es profesor de Historia del Derecho en la Universidad de Sevilla.
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2016.06.27 13:16 EDUARDOMOLINA Los moderados. Un moderado es, en nuestra política, el partidario del orden establecido. Y si este orden da muestras de disparate, justificar el disparate acaba considerándose un signo de moderación.

Por Luis García Montero
http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/06/26/los_moderados_51715_1023.html
" Los moderados españoles han resultado ser muy extremistas a la hora de defender sus intereses particulares. Actúan e imponen su credo moderado sin ninguna moderación. No se trata de una novedad, desde luego. Hay páginas inolvidables de Benito Pérez Galdós, dedicadas a la historia política del siglo XIX, en las que el moderado aparece con intenciones furibundas. “A mí no me gana nadie a moderado”, grita alguien con un garrote en la mano.
Aquí no se llama moderada a la persona prudente, capaz de matizar sus ideas y de hacerlas compatibles con la realidad. Un moderado es, en nuestra política, el partidario del orden establecido. Y si este orden da muestras de disparate, justificar el disparate acaba considerándose un signo de moderación. El moderado no es el civilizado, ni el justo, ni el individuo que asume la virtud pública, sino la voz a través de la que habla el poder reinante. El moderado dice “yo soy el que modero la discusión”, a veces con garrote, a veces con ese nudo de corbata que conforman las mentiras oficiales.
Los autodefinidos como políticos moderados españoles han sido muy extremistas a la hora de convivir con el dinero negro, idear tramas de corrupción, mentir en la tribuna parlamentaria, aplicar medidas económicas hostiles al bienestar de la mayoría e invadir las instituciones públicas con sus intereses privados. La degradación radical de la democracia se produce cuando la justicia, la hacienda y los medios de información pública se convierten en cortijos del gobernante de turno.
Las élites económicas han sido más extremistas en sus exigencias que los políticos que las representan. El mundo del trabajo es el factor decisivo en la generación de civismo e igualdad democrática. Aprovechar de manera descarnada la crisis económica para un masivo deterioro laboral ha empujado sin escrúpulos a la sociedad hacia territorios de pobreza y precariedad poco compatibles con la moderación. Los moderados han puesto en quiebra el sistema que dicen defender con su avaricia. Cuando la realidad se hace incompatible con las mentiras oficiales hay que cambiar la corbata por el garrote. De ahí que el PP haya aprobado leyes mordaza, confundido la protesta legítima con el desorden público y transformado en delito el derecho de huelga.
La misma lógica que lleva a actuar de manera tal radical a los moderados hace que se consideren radicalismos peligrosos los deseos democráticos más modestos. Se invita al miedo ante actitudes sensatas, de puro modestas.
A mí no me da miedo quien pretende derogar las reformas que han liquidado el derecho laboral y el trabajo decente.
A mí no me da miedo quien dice que en invierno hace frío, que en verano hace calor y que las políticas de austeridad han sido muy negativas para la economía europea.
A mí no me da miedo quien piensa que los procesos democráticos son la única forma legítima de abordar la articulación territorial de un Estado.
A mí no me da miedo quien está cansado de vivir en un país donde el presidente de Gobierno no dimite cuando se descubre su complicidad con un tesorero corrupto.
A mí no me da miedo quien está cansado de vivir en un país donde el presidente de Gobierno no dimite cuando se descubre que su partido es una verdadera asociación para el crimen organizado en comunidades como Valencia o Madrid.
A mí no me da miedo quien se escandaliza de que un ministro del Interior, descendiente orgulloso de represores franquistas, se reúna con un alto cargo policial e implique a la fiscalía con la intención de enturbiar la imagen de los oponentes políticos de su partido.
Lo único que me asusta ante el futuro es que los moderados consigan perpetuar su radicalismo en la desigualdad, la impunidad y el deterioro de los valores democráticos. Sólo es peligrosa la realidad que se pudre bajo las mentiras."
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2014.12.08 20:36 santitoribio Aborto y ley de Dependencia,

Master chef y nuevas recetas en los fogones de nuestra crisis económica. Las otras cifras de la crisis economica: Aborto y ley de dependencia. Desde el inicio de la crisis económica se han materializado varias políticas que desde mi perspectiva son contrarías al necesario crecimiento económico. Por un lado una subida en la edad de jubilación, con el fin del sostenimiento de la Seguridad Social que a mi juicio va a impedir el acceso al mercado de trabajo a multitud de jóvenes, va a contraer la demanda de los ancianos asalariados como consecuencia de un nuevo horizonte de inestabilidad, va a incidir directamente sobre la productividad per cápita del factor trabajo , la delegación en la UE de las políticas de empleo entre los jóvenes motores del crecimiento económico y en un último término y no menos importante por la inacción en las políticas de desarrollo demográfico-económico (políticas de natalidad y políticas incentivadoras de demanda) . Sinceramente creo que al final estas determinaciones gubernamentales (de gobiernos de uno y otro signo) están centrándose en atajar el síntoma pero no la enfermedad. Seguramente los grandes gurus de la cocina económica no quieran leer a los que como yo aspirantes a cocinero en Master Chef o como miles de abuelas proponen recetas y productos alejados de su refinado gusto Sólo quiero hablar de dos ingredientes (son muchísimos más) que entiendo imprescindibles para cocinar esta crisis por un lado romper la relación causal entre crecimiento económico y crecimiento de la población (entendiendo que en la decisiones familiares sobre natalidad ha sido sustituido la ley natural de conservación, por una ley de “supuesta racionalidad económica” ) y por otro desarrollar la idea de una relación no casual entre crecimiento poblacional ( desde la perspectiva del incremento de base de consumidores ya sea por nuevos nacimientos o por el desarrollo o mejor reinversión de nuevos “nichos de población”) y crecimiento económico. En una simplificación teórica, la dimensión demográfica tiene una doble vertiente como productora y consumidora. Atendiendo a esa simplificación y teniendo en consideración que este es un mercado “perfecto” pienso que el marco de equilibrio debiera ser determinado por las empresas y tutelado por el gobierno (en cuanto a lo que tienen que decir sobre la remuneración unitaria del factor trabajo y en cuanto a la cantidad de factores a remunerar). Respecto a la vertiente consumidora, quiero pensar que áun esta en las manos de las personas en cuanto, al uso de las remuneraciones surgidas de la propiedad del factor trabajo y en cuanto al incremento de la población debida a las decisiones sobre natalidad.
Planteaba anteriormente que hay que deshacer en la opinión pública la asociación de la natalidad en función de la situación económica coyuntural, que esta provocando unas tasas en las interrupciones de embarazo nunca vistas , y a su vez convertir a los mayores de 67 años en una base elemental para el crecimiento económico no en vano en el 2022 los mayores de 64 años van a suponer el 45% de la población .
Visto el trabajo como factor productivo nadie debería argumentar que un incremento de un un factor productivo (en este caso el nacimiento de futuros trabajadores) puede ser un lastre para los presupuesto y por ende, el crecimiento. Algunos utilizan como justificación teórica la ley de rendimientos decrecientes sin tomar en consideración que esa tesis sólo puede ser avalada en una situación “ceteris paribus”. Si tomásemos una serie histórica de los últimos 2 siglos podríamos comprobar que la relación entre PIB y población es muy directa. En estos 200 años la población en el mundo desarrollado se ha multiplicado por 6 y el PIB en términos reales por 50. En el caso de los países en desarrollo la relación aunque menos acusada arroja los mismos datos un crecimiento de PIB real superior en 36 veces superior al del punto de partida.
http://www.gloobal.net/
Demografía en las decisiones de compra y crisis de demanda. Ley de dependencia. Debe ser intuido por todos nosotros que en la toma de decisiones de compra de un consumidor pueden intervenir muchos factores: - de tipo cultural, social, sicológico (aprendizaje, motivación, etc.) y factores individuales (genero, edad, estilo de vida, etc.). De acuerdo con Roller blackwell y Paul Miniard los consumidores no son iguales y factores como las disponibilidad económica, el tiempo, y la experiencia de compra y uso de productos son elementos a tener en cuenta. En resumen las motivaciones de compra de un individuo, no son las de todos los individuos. De que manera la demografía nos afecta? Si le hubiésemos hecho esta pregunta a R. Blackwell en el año 2002 nos hubiese contestado que “la demografía explica dos terceras partes del todo. Por ejemplo ayuda a pronosticar los productos que estarán en demanada y las inscripciones en la escuela que habrá en el futuro. También ayuda a pronosticar que drogas estarán de moda dentro de diez años y que tipos de crímenes aumentaran”. El análisis económico y demográfico creo que debe concluir en el diseño de una nueva ley de dependencia. propongo se deber hace desde dos perspectivas: - Descripción exhaustiva de dos segmentos de mercado (dependientes entre 0 y 16 años y mayores de 67 años) con especial relevancia de variables como edad, nivel de ingreso, etc. - Análisis de tendencias en base a grupos de población que en el futuro crecerán. Fuente INE
Ley de dependencia. Si las tendencias demográficas se mantuvieran en el futuro cercano en el 2022 la tasa de dependencia en España se elevaría hasta el 56% (menores de 16 años y mayores de 67. Es decir, por cada 10 personas en edad de trabajar habría casi 6 dependientes y potencialmente inactivos.
Ley de dependencia desde la perspectiva de la natalidad. La ecuación de PIB no ha varidopero la descomposicion de sus factores si. La poblacion ha pasado de ser un factor que influencia la Inversion para ser una componente del Consumo En España los hijos han perdido la condición de bien de capital (usado en la elaboración de otros bienes) para convertirse en un bien de consumo. Esta nueva relación de equilibrio y eficiencia perversa ha dotado a fijado una relación demasiado directa entre la cantidad y la calidad de los hijos provocando situaciones contractivas y expansivas sobre natalidad consecuencias del ciclo econímco. Estimados Chefs, que soluciones propongo como aspirante a pinche por un lado una incentivación real de la natalidad convirtiendo de nuevo a los hijos en un bien capitall y un componente de Inversion. Proponer políticas incentivadoras de la natalidad convirtiendo esos nuevos nacimientos en un elemento clave en la renta final de las familias bien con el diseño de políticas de descuento fiscal, “nacionalizando la natalidad” (estableciendo servicios, al servicio valga la redundancia de la natalidad como guarderías, etc) o fomentando el desarrollo de una “economia de la natalidad” facilitando medios cambiarios para el pago en la economia real.
Desde la perspectiva de la tercera edad, mi propuesta culinaria es otra, “nouvel cuisine vs cuisine tradionelle” imaginación en la proposición de politicas incentivadoras del consumo relacionando el consumo con la renta final de este grupo, es decir, reducción de las políticas fiscales mediantes impuestos al consumo indirecto como IVA según % de consumo sobre renta, según las capacidades económicas y según las rentas procedentes de planes de pensiones (estatales o no estatales).
Articulo 2.
¿Crisis?, ¿que crisis? Opinion de la Ciudadania vs la de empresas y casta política.
La crisis económica española, fuera de la cruda realidad que representa para los ciudadanos, tiene su punto de encanto. Resulta un tiempo histórico fascinante para descubrir con evidencias los verdaderos papeles de los actores económicos, políticos y sociales o los de las funciones de las instituciones públicas en una democracia que se dice consolidada. La crisis es una catársis reveladora. Que revela.., y, sí, también rebela.
Esta crisis económica, ahora mismo, sólo se recupera sobre el papel entre duelos semánticos, verdades inconsistentes y realidades para las que no hay una constatación empírica.
Fuente Ine
Yendo al tema ¿está la economía española saliendo de la crisis? No, nada de eso, los indicadores que realmente cuenta, dicen los expertos, nos dicen que no. Y la calle que dice la calle, la calle si que parece tenerlo claro con un 81% preocupados por las cifras de paro
Y es que el paro sigue registrando tasas desproporcionadamente altas, las tasas de endeudamiento siguen creciendo, mientras el gasto de los ciudadanos de a pie sigue fosilizado.
Algo, esto último, que tampoco es motivo de aliento para estimular el ahorro familiar. Ahorrar está desde hace tiempo muy lejos de las motivaciones del ciudadano medio (eche un vistazo a las estadísticas del cuadro para comprobar cómo ha evolucionado la percepción de la crisis en la ciudadanía).
Fuente: Demoscopia el país.
¿Entonces por qué se insiste una y otra vez en que ya estamos saliendo de la crisis económica? Ya sabe, la lista que circula, empiezan a bajar las cifras del paro en las estadísticas de Empleo, hay un repunte en la altas a la Seguridad Social, el comercio exterior va de fábula y será el tirón de las empresas en casa...
Hablar de que la crisis económica se está venciendo sobre la base de esos argumentos económicos es montar un discurso tranquilizador para la ciudadanía que dentro de poco está llamada a las urnas. Pero es igualmente un ejercicio para alentar a ocasionales inversores extranjeros que lean titulares gruesos de prensa o para agradar el oído a los calificadores de la deuda, si es que a estas alturas es posible creer que se les puede hacer creer en los argumentos económicos politizados.
Vamos por partes. Que los parados no sigan sumando peticiones de empleo en las oficinas del paro tiene que ver más con la desconfianza hacia el mal historial de la agencia estatal como procuradora de trabajo. Además, el paro es incompatible con el desarrollo de trabajos en la economía sumergida que supera de largo el 25% de PIB. El adelgazamiento de las listas del INEM no es un avance hacia la recuperación del empleo.
Y algo más, la calidad de las contrataciones, o habría que decir la de las malas contrataciones, viene a comportarse como una pescadilla que se muerde la cola. No permite crear empleo duradero, formar al que empieza, generar confianza en su futuro o esperanza para alentar el ahorro en el trabajador y hasta el más mínimo consumo extra.
Y vuelta a empezar, la economía no se beneficia, no se relanza. En lo que se refiere al trabajo en este país, el empleo está lapidado entre el low cost profesional y el conservadurismo atávico de un sistema legal que no da facilidades a la innovación y la creación sobre bases alternativas.
Sobrevivimos tirando los precios, los sueldos y, con ello, parando involuntariamente el desarrollo económico ¿Competir por calidad? Ahora mismo, un sueño. Somos un ejemplo de un modelo autóctono de producción a la chino perfilado sobre una piel de toro que ha encogido para todos.
Lo mismo se puede decir de las altas de la Seguridad Social, que se deben fundamentalmente a autónomos que no son más que trabajadores por cuenta ajena reconvertidos a empresarios por la fuerza para sobrevivir. Si echásemos un vistazo a los detalles de ese tipo de empleo veríamos lo larga que es la sombra del autoempleo oculto en las empresas familiares que siguen ese sistema.
Por último, es una falacia descomunal creer, y peor, hacer creer, que las multinacionales españolas a las que les va bien en los países emergentes de América Latina y Asia harán algo por reinvertir en España parte del rendimiento internacional de sus capitales. No hay ley, legislación, reglamento o tratado que las obligue a ello, ni siquiera vale considerar el amor a la patria como valor que haga por la reinversión en casa. Por cierto, los emergentes están dejando de acelerar el paso. Ya caminan.
Los consejos de administración no pueden dejar que años sin dar dividendos a sus accionistas se mantengan por un orgullo patrio. En otros hemisferios puede que se lo planteen, pero en España no, mientras, además, haya paraísos fiscales.
Inflar de argumentos poco consistentes la idea de una recuperacion económica es un trend topic de género de la clase política dirigente española. Sólo hay que recordar aquella escena de jardinería compuesta con brotes verdes tiernos del país. Sin embargo, por encima de todos argumentos hay un planteamiento básico que el ciudadano común no es capaz de separar. Se trata de dos términos semánticos que lo explican todo. Recesión y crisis. Parecen lo mismo, y son parte de lo mismo, pero a estas alturas de la película económica española ya no son lo mismo.
Porque hemos empezado a dejar la recesión atrás, o la hemos traspuesto si se prefiere así; porque no perdemos empleo catastróficamente como en 2009 ó 2010 o porque los puntos básicos de la deuda están bajo mínimos, pero aún tardaremos muchos en salir del pedazo de bucle de crisis en el que estamos.
La salida pasa por cambiar el modelo económico y, con él, las mentalidades que soportan las decisiones políticas cortoplacistas. Se trata de enterrar sin duelo las políticas de beneficencia, el espíritu subvencionador, mejorar la productividad en la realidad sobre la base de un consenso político ¿difícil? Sí, pero ese es el camino, cambiar de hábitos. Y ya, no pasado, ni mañana, ahora mismo.
Alguien dijo alguna vez que lo importante no es tocar fondo, sino cuanto tiempo íbamos a estar arrastrándonos por el fondo. Y en esas estamos, con la panza en el fondo, recorriendo un largo camino de peregrinos hacia un futuro que aún no sabemos donde estará y cuando nos dará luz de progreso otra vez.
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